¿Cuando hay qué podar la vid?

La poda de la vid: Fechas y medidas sanitarias a tomar

¿Cuando hay que hacer la poda de la viña?

Es importante la elección de las fechas de poda invernal. Realmente, en lo relativo a la poda de la vid, el concepto invierno se extiende más allá del calendario estricto de esta estación. Siendo casos minoritarios, hay quien comienza la poda en octubre y también quien la remata casi que en abril.

La poda invernal debería comenzarse a partir de la caída de las hojas, o por lo menos cuando están amarillas, a punto de caer, o sea ya inactivas. Podar con la hoja aún verde es negativo para la vid. Podar tan temprano con el pretexto de debilitar una planta vigorosa de más tiene su razón, pero a la larga ese problema deberá tener otro tipo de solución.

Meses recomendados para podar la viña

Podar en enero y febrero parece lo más idóneo, contando con que la actividad de la vid cambia según vengan los inviernos y también según que zonas. Podar habiendo lloros no debería tener demasiado problema, porque el líquido que mana de los cortes es esencialmente agua.

“La poda debe hacerse en enero o febrero. En marzo, cuando por el riesgo de heladas primaverales, nos interese demorar el brotado”

Las podas más tarde, avanzando marzo, cuando las puntas de las vides y de las nietas comienzan a brotar, tienen un efecto retardador de la entrada en vegetación, interesante en las localizaciones donde los riesgos de heladas de primavera son mayores. Sin negar un cierto efecto debilitante, en este caso el riesgo que se intenta evitar lo hace justificable. La realidad es que por diversas causas y especialmente en las grandes explotaciones vitícolas el período de la poda invernal se dilata cada vez más. Este es un factor más a repercutir en la salud de la vid a largo plazo.

Medidas para evitar la transmisión de enfermedades durante la poda de la vid

Poda significa herida, herida que queda abierta a la contaminación aérea en cuanto no seca el corte. Mucho se ha discutido sobre las hipótesis de transmisión de enfermedades por las tijeras de poda, no existiendo un total acuerdo entre los investigadores sobre su importancia. Ante la duda, poco cuesta desinfectarlas entre planta y planta, o bien dejar para el final las vides con síntomas y las sospechosas.

El grado de afectación por las enfermedades de la madera cambia según las particularidades edafoclimáticas de cada zona o de cada pago vitícola. Hay variedades más sensibles a unas enfermedades que otras. El manejo de cada viticultor, y especialmente su manera de hacer la poda invernal, va a tener igual influencia.

Conocer cuantas enfermedades de la madera están presentes en cada una de nuestras zonas vitícolas no es fácil, debido a que en los últimos tiempos se han introducido en las viñas majuelos procedentes de diversos países, y como es fácil de entender, los controles oficiales no siempre llegan a todas partes.

Las enfermedades que llevan aquí millares de años no son las más peligrosas, porque la planta tuvo tiempo para adaptarse hasta llegar a un acuerdo de coexistencia tolerable. Un ambiente adverso o un manejo inadecuado por parte del viticultor son causas de que de cuando en vez aparezcan algunas plantas afectadas. Por contra, la plantación de vides contaminadas con enfermedades extrañas a nuestros ecosistemas, que rompe el equilibrio existente, puede traer consecuencias graves. En tiempos de la llamada globalización estos riesgos van a existir a menudo.

En lo que parece existir acuerdo es en que para ciertas enfermedades de la madera, como las del grupo esca-eutypa, peculiaridades climáticas de cada campaña aparte, los cortes de poda de gran sección son una puerta abierta para ellas. Por tanto, sólo se deberán efectuar en último recurso y aplicando desinfectantes en el momento en que no haya lloros.

“Lo principal: evitar grandes cortes, podar en el medio del entrenudo, tijeras afiladas y desinfectadas”

Para unas enfermedades recomiendan podar cuando los cortes lloran, para así evitar que se posen las esporas que arrastra el aire. Para otras se recomienda podar sin lloros y con tiempo seco, aplicando un fungicida al punto. A mi me llamaba la atención hace años ver a ciertos podadores viejos que preferían dejar alargar algo las vides antes que tener que dar grandes cortes. Ahora veo que como tantas veces, tenían razón. Contemplar viñas casi que centenarias con tan pocas faltas es la mejor demostración.

En fin, tijeras muy bien afiladas que den cortes limpios para que resbale mejor el agua de las lluvias y de los rocíos. Podar de por medio del entrenudo o por el diafragma del nudo siguiente. Una poda bien hecha, comenzando por la formación, y a ser posible realizada siempre por el mismo viticultor o como mínimo siguiendo un criterio, va a contribuir a la longevidad de la planta.

El alcohol es un buen desinfectante para las tijeras. También la lejía, teniendo cuidado de que no toque las ropas porque las descolora.

Habrá enfermedades, de las existentes o de las que vayan apareciendo, que habían podido ser atajadas o no con tratamiento preventivos o/y curativos, de mayor o menor eficacia. Sin tener en absoluto garantía de inmunidad, una viña situada en ladera bien ventilada, con un buen equilibrio vegetativo consecuencia de un diseño y de un manejo acertados, va a estar en mejores condiciones de combatir cualquier mal que otra en desequilibrio manifiesto.

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